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En el transcurso de nuestra vida pasamos por momentos en los que elegimos (mayormente de manera inconsciente) optar por malos hábitos como ruta de escape a ciertos problemas que se nos presentan día a día.

Estos malos hábitos pueden ser muy variados…

Desde:

  • Comer mucho.
  • No comer.
  • Inventar excusas y procrastinar.
  • Imponer nuestras formas de pensar.
  • Hacer nada.
  • Fumar.
  • Beber alcohol.
  • Consumir drogas.
  • Dominancia de pensamientos negativos.
  • Etc.

Mientras más seguidamente recurramos a estos malos hábitos cuando los problemas se presentan, más nos volveremos adictos a ellos y más nos costará eliminarlos de nuestra vida una vez seamos conscientes de cuánto nos están perjudicando.

¿Cómo Eliminarlos?

Para eliminar la mayoría de las adicciones, mi recomendación es crear un plan en el cual podamos dejar estos malos hábitos poco a poco.

Si intentas hacerlo de golpe, muy pocas veces funcionará.

Cada vez que llegue un problema te vas a estar atormentando mientras intentas dejar este mal hábito y al final, lo más probable es que sedas y lo cometas.

El Plan

Este plan debe ser de la siguiente manera:

Primero

Debes ser consciente de que estás cometiendo un error con este mal hábito y que este te esta perjudicando.

Segundo

Debes hacer una lista de todas las consecuencias tanto a corto como a largo plazo que te genera seguir este mal hábito.

Tercero

Debes hacer una lista de todos los beneficios que puedes obtener si es que logras dejarlo tanto a corto como a largo plazo.

Estas listas debes tenerlas siempre a la mano para cuando te den ganas de malograr tu planificación.

Cuarto

Debes elegir uno o varios reemplazos de esta adicción, estos reemplazos deben ser hábitos buenos y sanos que hagan que poco a poco sustituyas tu mal hábito por opciones buenas.

Quinto

Debes crear una planificación que dure desde un mes hasta lo que consideres necesario dependiendo de tu nivel de adicción.

Puede llegar a ser de hasta un año.

Lo importante es que fijes una fecha límite que te haga saber cuándo ya eliminarás por completo esta adicción de tu vida.

En esta planificación, vas a decidir una cantidad de veces que vas a utilizar tu mal hábito día a día.

Por ejemplo, si normalmente lo haces 30 veces por día, puedes ir bajando de dos en dos cada semana (o de 1 en 1 cada media semana) hasta dejarlo completamente.

Mientras más tiempo sigas el mal hábito cada día, más te va a demorar dejarlo.

Para controlar que no pases tu límite, sustituye de cuando en cuando el mal hábito por las opciones buenas que escogiste.

Si ya llegaste a tu límite, utiliza tus opciones sanas sí o sí.

El punto es que planifiques bien cuánto cada día, y cómo lo vas a distribuir, para no llegar al límite diario.

Precauciones

  1. Cambia de ambiente, no realices tu mal hábito en el mismo lugar de siempre. Deja ese lugar y busca uno que esté fuera de tu zona de confort para que te den menos ganas de realizarlo.
  2. Evita juntarte con aquellos que realizan el mismo mal hábito que tú. Recuerda: tú eres el resultado de las 5 personas con las que más te juntas.
  3. Si ya estás a mitad de camino para dejarlo, no celebres cometiendo tu mal hábito una vez, pensando que no te hará daño.
    Celebra premiándote con algo bueno, sano y divertido. Hay miles de cosas para elegir.
  4. Si pasas tu límite y tienes un mal día por no controlarte, no te rindas. No pienses que no puedes dejarlo y vuelvas a lo de antes. Sé consciente de que cometiste un error, descansa, relaja tu mente, y vuelve a tu planificación.

Ejemplo

Eres un adicto al cigarro.

Ante cada problema que te genere un dolor de cabeza, recurres a él.

Una vez seas consciente de que quieres dejarlo, sigues el plan:

1. Analizas las consecuencias de seguir con este mal hábito:

  • Si sigo fumando, voy a seguir con los problemas para dormir y para despertarme.
  • Voy a tener cada vez mayores problemas para respirar.
  • Mi salud se va a deteriorar y cada vez aumenta el riesgo de sufrir cáncer.
  • La gente que quiero y de la cuál me rodeo va a ser afectada por el humo de mis cigarros y va a sufrir lo que estoy sufriendo sin que ellos tengan la culpa de algo.
  • Etc.

2. Piensas en los beneficios que vas a obtener al dejar de fumar:

  • Si dejo de fumar, voy a poder respirar mejor cada vez.
  • Mis sentidos del olfato y del gusto van a volver a ser los de antes.
  • Voy a poder volver a hacer deporte como lo hacía antes y más.
  • No tendré los mismos problemas para dormir y despertarme.
  • Ya no estaré tosiendo todo el día.
  • Con el tiempo los riesgos de tener enfermedades a largo plazo por el cigarro van a desaparecer.
  • Voy a poder enfrentar y resolver mis problemas y no recurrir al cigarro para evitarlos.
  • Mi salud y mi familia me lo van a agradecer.

3. Elijes los reemplazos que puedes utilizar, cada vez que quieras fumar:

  • Mascar Chicles.
  • Chicles de nicotina.
  • Cigarro electrónico.
  • Parches de nicotina.
  • Salir a caminar, a correr o hacer algún deporte.
  • Etc.

4. Defines y elaboras tu planificación y la fecha de cuándo dejarás de fumar:

Fumo 10 cigarros diarios.

Pienso dejar uno por semana.

En dos meses y medio, dejaré el cigarro completamente.

Así… sigo mi planificación día a día y cumplo mi meta.

¡Tú Puedes!

No intentes dejarlo de la noche a la mañana.

Seguramente ya lo has intentado y no te ha funcionado.

Más tiempo vas a perder intentando dejarlo rápido continuamente que dejarlo poco a poco.

Si tu adicción es muy severa, te recomiendo encarecidamente que asistas a un lugar que se especialice en resolver tu problema.

De estos hay muchos, solo hay que buscar.

No tiene sentido vivir una vida de adicciones, lo único que nos causan a largo plazo es dolor, sufrimiento y arrepentimiento.

Aparte que es una de las principales razones por las cuales surgen nuestros problemas más grandes.

Toma la decisión AHORA y comienza tu planificación.

Yo sé que tú puedes.

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Tu adicción no es el resultado de tu fracaso, sino de tu temor a triunfar en la vida. Siempre estás a tiempo de convertirte en una mejor persona, no dejes que los vicios te arrastren a tal punto que un día te despiertes, y sea demasiado tarde.
Por | 2017-03-02T19:55:10+00:00 9 de abril del 2014|Emociones, Salud y Físico|2 Comentarios