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Un Video de Regalo

Uno de los peores hábitos que puedes tener es el dejarte ganar por la pereza.

Te impide crecer, y te genera problemas que puede que al comienzo parezcan pequeños.

Sin embargo, una vez se presentan frente a ti, repararlos te puede costar muchísimo.

En este video, te muestro de forma mucho más clara y dinámica, cómo vencer la pereza en 6 pasos.

Si no ves nada entra aquí: http://www.youtube.com/watch?v=QIB6yY4eisA

¿Quieres hacer las cosas que sabes que tienes que hacer para cumplir tus metas y crecer en la vida, pero a la hora de la hora, muchas veces te da pereza empezar y… terminas postergándolas indefinidamente o, haciendo nada o algo mediocre?

Con este artículo, quiero que entiendas mejor este mal hábito que es la pereza y qué hacer para combatirla cada vez que aparece.

Primero que nada, quiero aclarar que la pereza no es solo ese sentimiento de aburrimiento o cansancio mental que sentimos al pensar en lo que tenemos que hacer. Sino también, muchas veces, viene de la mano con el miedo.

  • Por ejemplo: cuando tenemos miedo a hablar ante un público, o a hablarle a alguien que nos gusta. Tendemos a acobardarnos, inventar cualquier excusa y no hacerlo (cediendo a la pereza).

Ahora… ¿Por qué aparece la Pereza?

1. Aparece por la falta de un beneficio o un reconocimiento, a corto plazo, al realizar una actividad.

  • Por ejemplo. Cuando quieres hacer ejercicios, pero sabes que con hacerlos una vez no va a cambiar casi nada tu cuerpo, no te sientes tan motivado y lo dejas para después.

2. Por la falta de conciencia de las razones por las cuales realizar la actividad es importante.

  • Por ejemplo. Cuando tienes que estudiar un curso que te parece aburrido. Normalmente lo dejas para el final o simplemente no lo estudias. Sin embargo no te das cuenta que por algo te inscribiste en él, que para algo te debe servir. Y que si en realidad no te sirve de nada, entonces nunca debiste elegirlo en un principio.

3. Por la falta de preparación y/o experiencia para realizar esta actividad.

  • Por ejemplo. Cuando ves a una persona que te gusta mucho, pero no sabes la forma (preparación), ni tienes el valor (experiencia) de iniciar una conversación con esta y ver qué resulta.
  • En este caso, así estés preparado vas a necesitar del valor para hacerlo. Así que simplemente da el paso. Si no te sale bien, aunque sea ya tienes algo de experiencia para saber qué hacer y qué no la próxima vez. Mientras más lo hagas, más fácil será cada vez.

4. Porque no estamos seguros si lo que hacemos, realmente nos apasiona, nos gusta, o realmente lo queremos; si lo vemos a largo plazo.

  • Por ejemplo. Cuando estudias una carrera por el hecho de estudiar una, o porque toda tu familia lo hizo o, quiso que lo hicieras.
    Si esta no te inspira, si no le encuentras un sentido, una motivación para desarrollarla y buscar ser el mejor en ella, lo mejor es dejarla, pensar bien, y dedicarte a lo que más te guste, sin importar lo que los demás te digan. Dedicarte a lo que te apasiona es la única manera de ser exitoso y dar la máxima expresión de ti.

5. Porque tuvimos una experiencia poco agradable, que no queremos volverla a vivir.

  • Por ejemplo. Cuando expones un tema frente a varias personas, lo haces mal y se burlan y te critican.
  • En estos casos debes darte cuenta de que todo fracaso es una experiencia y siempre se puede y se debe aprender mucho de estas. Simplemente hay que entender lo que sucedió, por qué sucedió, y hacerlo mejor para la próxima vez. Cada vez lo vas a hacer mejor, hasta que lo hayas hecho tantas veces que ya seas un experto en ello.

En pocas palabras, la pereza aparece porque no tenemos (o no recordamos en el momento) una motivación lo suficientemente fuerte para realizar la actividad.

Un poco de conciencia

Todos buscamos beneficios en cada cosa que hacemos, el problema es que muchas veces, inconscientemente, nos sentimos tentados (por la pereza) a optar por realizar actividades no productivas para obtener beneficios superficiales a corto plazo que nos satisfacen en el momento, pero de los cuales nos arrepentimos después; en remplazo de realizar actividades tediosas, largas, rutinarias, que requieran valor, perseverancia, dedicación, esfuerzo, etc. las cuales, sin embargo, son nuestras metas a cumplir, las que nos hacen dar grandes cambios y mejoras en nuestra vida a largo plazo.

¿No estás cansado de intentar hacer las cosas bien, y que la mayoría de veces, antes o en medio del intento, te entre la pereza y, por ceder a ella, pospongas o simplemente ya no hagas aquello importante y prioritario que tenías que hacer?

¿No estás cansado de seguir en el mismo lugar todo el tiempo?

¿De no tener progresos o progresar mediocremente cuando puedes hacer las cosas mucho mejor?

¿No crees que ya sea hora de hacer algo al respecto?

Ponte a pensar… qué prefieres, lograr todo lo que realmente quieres (ver a tu familia feliz, ser un profesional en lo que más te gusta, llegar a la independencia financiera, ser reconocido, bajar o subir de peso, verte bien, inspirar a los demás, cumplir tus metas, etc.) o en cada momento que sientas pereza cuando vas a realizar tus metas, posponerlas y… tomarte un descansito,  ver una película, perder el tiempo en las redes sociales, comer un antojo, salir a pasear, etc.

La respuesta chorrea obviedad, ¿cierto?

¿Qué hacer?

Para que venzas a esta constante tentación que es la pereza, la cual nos jala a una vida llena de mediocridad y pobreza tanto mental como económica, debes, cada vez que vayas a empezar o continuar algo y te dé pereza hacerlo, pensar en las razones del porqué haces lo que haces, a dónde esto te va a llevar en un futuro y decidir conscientemente qué es más importante. Piensa en tus sueños y metas para motivarte y cambiar tu actitud, y haz lo que tengas que hacer.

Una vez que quitas toda distracción y empiezas, llega un momento en que te introduces en el tema, te concentras, y la pereza no va a volver a intervenir, lo único que puede intervenir es el cansancio que es distinto, pero eso llega horas después.

En ese momento un breve descanso sí sirve para recuperar energía, pero si no tienes mucho tiempo para terminar, entonces es momento de dar el tan conocido extra (que se da cuando la motivación, la importancia y la urgencia se conectan). Y vas a ver que no vas a parar hasta haber terminado lo que te hayas propuesto y lo hayas echo bien.

Mira, no digo que nunca te diviertas, lo que quiero que entiendas es que TODO TIENE SU MOMENTO y debes aprender a establecerlo según tus prioridades.

Empieza haciendo diariamente lo que es más importante para tu crecimiento y el cumplimiento de tus metas y finaliza con lo menos importante. Así de sencillo.

 

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Espero haberte ayudado con esta publicación, me gustaría que tomes la decisión y empieces a vencer esa pereza que ha retenido tu crecimiento quién sabe por cuánto tiempo.

Te prometo que no te arrepentirás.

Una vez obtengas resultados me gustaría los compartas aquí en los comentarios, me encantaría saber cómo te fue y seguramente a muchos otros les motivará bastante tu experiencia 🙂

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Por | 2017-11-16T13:28:51+00:00 18 de abril del 2013|Emociones, Inteligencia|2 Comentarios